Desde el 1 de septiembre la actividad se ha desperezado de golpe. Fin de las vacaciones. Empieza a oler a otoño. Es tiempo de terminar de poner en orden los papeles para que todo esté a mano en el dÃa a dÃa. Placer de seleccionar y tirar, de ordenar. La mente también se despeja y el horizonte queda predispuesto a responder a lo nuevo. Encontré un escrito que se quedó en el cajón. Prefiero archivarlo aquÃ
. Ahà va:
Cuando ser madre es un problema o la rana de Al Gore
Desde que vi la pelÃcula de Al Gore “Una verdad incómodaâ€, me persigue la imagen de la rana cociendo a fuego lento. Si no vieron el documental, una aclaración: al echar una rana a una cacerola de agua hirviendo, la rana pega un salto de inmediato para evitar quemarse. Puesta en agua frÃa y calentada a fuego lento, permanecerá en un estado de adaptación progresiva que la conducirá a la muerte. No me he parado a comprobar la veracidad del experimento, me quedo con el mensaje.
Cuando reviso las noticias, me pregunto cuándo los componentes del género humano nos convertimos en ranas cociendo al baño marÃa. ¿Dónde ha ido a parar nuestra capacidad para reaccionar? ¿Qué hacer con los argumentos que nos hacen creer normal lo que no es más que una construcción de modelos depredadores? ¿Cuándo se instauró como ley incuestionable la ganancia de unos pocos sobre el sufrimiento y la miseria de otros muchos? ¿Dónde ha ido a parar el discernimiento, el acceso al criterio propio, entendido como el sentido común nacido del lugar más esencial y sabio de la persona? En algún espacio del ser humano yace la orientación que nos vincularÃa con la vida en lugar de la destrucción. Asà lo sostienen las grandes tradiciones en su núcleo más sabio, desplumado de su aparejo como instrumento al servicio del poder. Urge aprender a escucharlo.
No sé qué hacer con las piezas de un patchwork que arropa el sueño de dar con la senda que reordene nuestra participación en el universo. Aquà van algunas. 1.1: Me adentro en un informe lleno de estadÃsticas significativas sobre el porcentaje de mujeres europeas que, tras ser madres retoman -o no- el trabajo. Un desasosiego acompaña esa plasmación de que conciliar maternidad y profesión es tarea heroica, casi imposible, de alto precio para las féminas –y, por extensión, para tod@s. De repente cazo el gazapo: Cuando ser madre es un problema. Perverso titular, que focaliza nuestra mirada ahà donde no encontraremos la solución: ¿No será lo problemático nuestro modelo socioeconómico y no la maternidad? 1.2: Nena, hay cosas que no se tocan, dice la ley del silencio, ¿o será la del ruido ensordecedor que nos atonta? 2.1 Mareo de cifras entre los beneficios ascendentes de las grandes empresas y los discursos que “porcentajean†los grados de escasez de comida, el encarecimiento de productos básicos, las cifras de muerte por inanición, por falta de agua potable, por exclusión de los recursos básicos, por enfermedades fruto de contaminaciones inconfesables. 2.1. Nena, deja de soñar con Robin Hood, eso sólo pasa en los cuentos. 3.1 Una declaración en un organismo internacional da cuenta de que ser mujer es más peligroso que ser soldado. ¿Dónde se cavó el abismo que separa a esos hombres, que violan y matan a hembras, de su identidad nacida de un linaje de féminas? ¿Cuándo la mujer, l@s hij@s, la tierra, los otros, se convirtieron en carne de botÃn para las fauces insaciables? 3.2 Nena, siempre ha sido asÃ, la ley del más fuerte es la única que impera. 4.1 Por violencia de género se entiende que un hombre mata a SU mujer. 4.2 Violencia de género es más, es todo este caldo en el que estamos subiendo de temperatura, atrapad@s por una inercia que acabará saltando por los aires cuando el sistema y el medio ambiente lleguen a su punto de máximo agotamiento. Luego, que la solidaridad y la creatividad que están germinando silenciosamente, en campos apartados de los focos, nos cojan confesad@s, para diseñar otro mundo posible, porque el de ahora será definitivamente imposible. Dejo caer el resto de piezas al mar….