INTRODUCCIÓN

Si algo caracteriza nuestra era es la alta velocidad a la que todo se mueve y la normalización de la inestabilidad constante. En ese contexto, responder con eficacia a los retos personales y profesionales requiere un elevado nivel de autogestión así como un saneamiento de los espacios de comunicación interpersonal.

El desarrollo de competencias humanas ya no se puede concebir sin una adecuada inteligencia emocional, corporal y lingüí­stica.

cuerpo + emoción + lenguaje

Por otra parte, si queremos que nuestro futuro sea sostenible, urge adoptar diseños de funcionamiento distintos a los parámetros que están dibujando con trazos cada vez más contundentes una “hecathombre”.

Ejercer una autoridad natural supone desplegar los recursos personales que potencian nuestra autonomí­a, nuestro carisma, nuestra credibilidad y nuestra capacidad comunicativa, poniéndolos al servicio de las necesidades comunes.

La comunicación verbal, la escucha activa, la gestión de las emociones, del estrños y de los conflictos, serán herramientas que, incorporadas con creatividad, apertura, flexibilidad, determinación y centramiento hacen posible un liderazgo coherente con las necesidades actuales.