Otra primavera

El paso de las estaciones suele incitarme a asomarme a mi blog. Entre la primavera árabe pasada y la nuestra con una huelga heneral en ciernes, percibo unos meses puntuados con despropósitos cada vez más visibles. Conste que no lo digo como alusión a la huelga, sino con una perspectiva amplia.
Tengo la sensación de percibir cada vez más el aullido del imperio que se derrumba y al mismo tiempo la fuerza de la humanidad emergente, silenciosa y poderosa: el poder que está unido a la conciencia, otro calibre de poder.

Hoy, entre viaje y viaje,enriquecida por las distintas geografías por las que la vida me permite circular, me apetece ser parca en palabras y dejarle sitio a unas escritas en el siglo XIX Dostoyewski que me hizo llegar mi querida hermana.
Os aconsejo vivamente que las leáis….

Algunas (entre muchas) premoniciones de Dostoyevski:

«Primero hay tener una idea superior, y después el dinero, porque con dinero pero sin idea la sociedad se hundirá.” (Fiódor Dostoyevki, El Adolescente, 1ª parte, capítulo 8-II; 1875)

“Durante mucho tiempo Versílov se resistió a hablar de cómo acabarían los estados actuales y el mundo y de cómo se renovaría el mundo social, pero por fin conseguí que dijera a regañadientes algunas palabras:
- Yo creo que todo esto ocurrirá de alguna manera muy banal –dijo un día. Simplemente todos los estados, a pesar de todos los balances de presupuestos y a pesar de las “ausencias de déficit”, un beau matin (un buen día (fr.)) se enredarán definitivamente y todos, del primero al último, querrán dejar de pagar pera renovarse todos, del primero al último, en una bancarrota general. Pero todo el elemento conservador del mundo entero se resistirá a ello, puesto que él será precisamente accionista y acreedor a un tiempo. Entonces, por supuesto, empezará, por decirlo así, una oxidación general; aparecerá mucho judío [léase usurero –H] i se instaurará el reino de los judíos; a continuación, todos aquellos que nunca tuvieron acciones y en general nunca tuvieron nada, es decir, todos los miserables, naturalmente no querrán participar en la oxidación general… Se desatará una lucha y, tras setenta y siete derrotas, los miserables aniquilarán a los accionistas, se quedarán con sus acciones y se sentarán en su lugar, naturalmente también como accionistas. A lo mejor dirán algo nuevo, o a lo mejor no. Lo más probable es que también se arruinen. Más allá, amigo mío, no sé prever nada de los destinos que cambiarán el rostro de este mundo.. De todos modos, mírate el Apocalipsis…
-Pero ¿es posible que todo sea tan material? ¿Es posible que el mundo actual termine sólo por culpa de las finanzas?” (El Adolescente, 2ª parte, cap. 1- IV)
(Fiódor Dostoyevki, El Adolescente, 2ª parte, capítulo 1-IV; 1875)

F.M. Dostoyevski, El adolescente
ISBN 978-84-261-5534-4
Editorial Juventud, Libros de Bolsillo Z
6º Edición.
Traducción Mariano Orta Manzano

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